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de camino desde la vila de Organyà, a pie, por supuesto, se encuentra
la Font Bordonera, una de las más bellas y abundantes de todo el
Pirineo, y que marca el inicio del río de Fontanet, que más
abajo recorre la llanura hasta desguazar al Segre. El paraje natural es
también de una indudable belleza, poblada por árboles y arbustos,
especialmente acebos grandes y frondosos que hacen una sombra agradable
los días de verano cuando el sol calienta de lo lindo. La gente
de Organyà siempre ha estado muy orgullosa y amante de su fuente.
Tanto es así que a finales del siglo XIX, cada año, un día
señalado, subía el pregonero acompañado de un miembro
del Ayuntamiento y publicaba un bando en el cual se amenazaba con castigar
a cualquiera que arrancase un acebo o tocase una piedra de su sitio en
el entorno de la fuente. Como todos los grandes charcos de agua calcárea,
la Bordonera y su río, el Fontanet, han producido con el paso de
los siglos y los milenios una gran cantidad de tosca, o piedra pómez.
Esta piedra de un tono un poco amarillento, esponjoso y ligero, que se
deja, cortar y trabajar con mucha facilidad, ha estado usada por nuestros
antepasados para edificar numerosas bodegas en casas de Organyà.
La misma iglesia de Santa María tiene el ábside, en buena
parte construido con esta piedra |
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La entrada al recinto. (clicad
para ver la foto más grande).
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